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viernes, 28 de diciembre de 2012

Nominada para los Premios Bellard.

Muy buenas, queridísimos lectores.

¿Os habéis enterado ya de LOS PREMIOS BELLARD? Un fantástico concurso organizado por el blog Veneno Para Klara  que se divide en seis categorías con varios nominados en cada una. Sí, PALABRAS QUE EL VIENTO SE LLEVÓ HA SIDO NOMINADO en las siguientes categorías:


  • Mejores relatos
  • Mejor presentación




Ya podéis votar pinchando AQUÍ. La votación es una encuesta normal y corriente en la que puede votar cualquiera (sin necesidad de cuenta de Google) en la barra lateral del blog.

Hay una semana para la votación desde el día 27/12/12. 


Por cierto, sabéis que me gusta ayudar en todo lo que puedo a gente en mi misma situación (afiliando, haciendo favores, publicitando...) así que SI PARTICIPÁIS TAMBIÉN EN LOS PB EN ALGUNA CATEGORÍA DISTINTA (SIN RIVALIDAD) NO DUDÉIS EN DECÍRMELO Y SI ME VOTÁIS, OS VOTARÉ. 

Ya que estoy, hago un pequeño inciso acerca del blog. Habréis visto que hace tiempo que no publico nada... Pues bien, he estado trabajando en un relato navideño que me está llevando, entre una cosa y otra, bastante. Estoy continuando con mis novelas, no os preocupéis, no las he abandonado. Pronto publicaré el especial Navidad, así que atentos, os avisaré.

Gracias por vuestra atención. Os quiero

jueves, 15 de noviembre de 2012

Un mundo sin luz I. (Segunda colección)

La lluvia se derrama
golpeando el asfalto 
y la tierra en los campos;


Golpea nuestra piel
que se une en la pasión
tan dulce como la miel;

Se oye un tic-tac, pero el tiempo nos da igual;
No huyas de tus locuras, 
son esas las que te mantienen la cordura.

Lo negro quiere ser blanco
y lo blanco anhela ser negro;

Sea grande o pequeño,
nunca estamos contentos.



miércoles, 14 de noviembre de 2012

Aún quedan lágrimas por derramar.

Intentaba pensar lo menos posible en él, no caer en recordar y acabar llorando. Pero cuando iba a acostarse no puedo evitarlo, hurgar en el baúl de los recuerdos. Y es que era un baúl realmente, uno pequeño con un montón de cosas que le hacían volver al pasado nada más abrirlo. Cometió el error de hacerlo.
Eran las dos de la mañana y, continuando despierta, empezó a buscar en él. Había fotos, dibujos, algún que otro texto de sentimientos escritos por ella, cartas que él le mandó y su más preciado tesoro allí encerrado, el anillo que le regaló. Se lo puso y empezó a caminar por la casa con la mirada perdida. Cogió el pequeño álbum de fotos y se sentó en un sillón, donde empezó a perder la cabeza poco a poco. Se quedó mirando sus ojos en cada fotografía, recordando sentimientos enterrados. Cuando le dijo que la amaba, que estarían siempre juntos, que aquello nunca acabaría. Pero al final terminó, le falló. Se marchó y ella no pudo remediarlo. Se miró las muñecas, donde aún estaban presentes las cicatrices de los cortes que se hizo, pero éstos no le dolieron ni la mitad que lo que pasó. Pensaba que había olvidado, que habían desaparecido las sensaciones de aquella noche.
Hace seis meses, una noche de verano en la que quedaron en un parque. Ella ya sabía que no era para nada bueno, que aquello acabaría mal. Se reunieron en un banco carcomido, al lado del árbol donde grabaron sus iniciales de amor eterno. Apareció y el mundo se cayó sobre sus hombros. Él ya no la amaba, se pensaba marchar con otra. Su corazón se encendió de fuego, intentó detenerle. Le agarró del brazo en un amago de que no siguiera su camino. Él notó su brazo, quiso apartarla, pero no se soltaba. Y gritaba, clamaba al cielo que no le quitasen su vida. Por resistirse, la apartó demasiado fuerte. Fue tal la mala suerte que se abrió la cabeza contra el árbol. Se quedó tirada ahí, sola, ya que él se fue corriendo cuando vio la sangre correr por el antiguo grabado en la corteza. Pasó la noche inconsciente entre las plantas, hasta que alguien la encontró y la llevó al hospital. Allí su familia se dio cuenta de que no hablaba, no comía, no quería saber nada. Desde entonces perdieron a la que era su hija, no volvió a ser la misma.
Recordó todo aquello con rapidez. Los sucesos pasados llenaron su mente de angustia. No quería seguir viviendo. Agarró una botella de vodka y se dirigió al baño, llenó la bañera, se desvistió y se metió dentro. Permanecer ahí era la sensación más tranquila que podía experimentar. Empezó a beber pausadamente, hasta casi llevar la mitad de la botella. El alcohol no le gustaba, pero la desentendía del mundo. Continuó llorando de forma silenciosa. Dejó la botella en el suelo del baño y, en su lugar, agarró un cuchillo.
Era la antigua navaja con la que acostumbraba a hacerse los cortes. No pensó, no movió ni un músculo.
Y, divagando entre sollozos, comenzó a rajar su muñeca izquierda. Una, dos y hasta tres veces. Y después la derecha, en la que ya no se pudo entretener más. Un solo corte, más profundo, que le seccionó las venas por completo. Su mente se iba desvaneciendo conforme la sangre corría por el agua. Se iba durmiendo por fin, como hacía ya tiempo que no lo hacía.
Y ahí, en la bañera del piso de aquel chico que la abandonó, en el cual se había colado la noche anterior, descansó por fin, bajo los efectos del alcohol y escapándosele la vida, a medida que iba muriendo de dolor y desconsuelo.





lunes, 12 de noviembre de 2012

Cartas a Victoria. CAPÍTULO 1.

Un día a primeros de octubre. Victoria acaba de volver del instituto.

 Cielo, tienes correo —le comunica su madre.
— ¡Qué raro! piensa la muchacha.

Va a la mesa del comedor donde su madre deja la correspondencia todos los mediodías. Hay varias cartas: Recibos de la luz, del agua, del gas, del banco... ¡Ahí está la carta para ella!
Se presenta en un sobre blanco normal y corriente, sin remitente. Intenta abrirla, está bien pegada. Por fin lo consigue y observa que el papel de carta es color crema, hueso o como se llame ese blanco tirando a beige. 

— ¡Es muy bonita! — exclama. 

Su madre la mira con cara extraña desde la cocina y Victoria llega a la conclusión de que será mejor leerla en su habitación con más tranquilidad. Sube las escaleras apresuradamente. Segunda puerta a la derecha. 
Su cuarto es realmente bonito. Paredes blancas dando un ambiente puro y sencillo. Un adorno de pequeñas florecillas lo complementa en la parte alta de éstas. Una cama de edredón rosa y blanco que no desentona, un escritorio con libros en la esquina y un puf en la esquina restante. Acostumbra a recostarse ahí a leer cuando tiene tiempo libre. Se pone con la carta nada más entrar. Pero, en vez de sentarse en el puf, se tira desenfadadamente sobre la cama. Lee con atención:


Querida Victoria; 
He tenido un momento sin nada que ocupe mi tiempo y por ello he decidido por fin lanzarme a escribirte la primera de mis cartas.Ahora mismo te preguntarás quién soy y, como es obvio, no te lo diré, al menos de momento. Sino, habría puesto remitente, ¿no crees?En estos momentos de mi vida que te he conocido, mi cuerpo y mente no son capaces de sufragar lo que siento por ti. Así que por eso te escribo esta simple carta, siendo incapaz de dirigirme a ti y decirte estas palabras.Todos los días te veo y cada uno de ellos me voy prendando cada vez más de tu ser. Es como una nube que me embriaga cuando pasas. Un rayo de luz que lo ilumina todo me invade. Y, debo confesar con todo mi perdón, que tengo deseos impropios hacia ti. Pero, muy a mi pesar, aún no he encontrado cura para este mal que me consume. Desearía poder sentirte cada uno de esos días, besar esa boca con la que me hablas. 
Qué dulce sería para mí poder acariciar tu pelo color trigo... Y mirar fijamente tus ojos pardos sin remordimiento ni culpa alguna. Pero debo darme cuenta, ahora o nunca, de que eso es imposible, inhóspito y totalmente descabellado. Cada noche me lo digo y me lo repito, sin embargo no hace efecto en mi alma que, cuando ya estoy dormido, vuelve a ilusionarse con verte al día siguiente. Y produce sueños, sueños preciosos que me llenan de alegría en el momento y de tristeza al despertar. Hasta aquí llegan mis palabras, por lo menos por ahora, mi querida Victoria. Espero que no te asuste mi confesión. Nos veremos pronto y sigo cuidando de ti, aunque tú no sepas quién soy.

P.D.: Por si no había quedado claro, te quiero. 


Anónimo enamorado.

Victoria queda perpleja ante la carta que aquel misterioso hombre le había mandado. ¿Hay alguien que la ve todos los días y siente esas cosas por ella? Entonces, debe de ser en el instituto porque fuera de clase al único que ve es a Lucas, su mejor amigo desde que entró al instituto. ¿Quién podrá ser? La verdad es que habla muy bien, parece culto, y más mayor que ella. 
Le gusta la carta. Y tiene la impresión de que si conociera al escritor de ésta, también le encantaría.


Primeros de septiembre, comienzo del nuevo curso.

En el pasillo del instituto, al lado de la puerta del aula en la que se imparte lengua castellana y literatura y literatura universal, charlan dos chicas animadamente. Una rubia y otra morena. La primera viste un top sin mangas de flores con unos shorts básicos azul vaquero y unas bailarinas beiges. La segunda, algo más desaliñada, viste unos vaqueros largos rotos y una camiseta ajustada color rosa sin estampado con sólo un gran escote y unas zapatillas Vans. Es Susana, amiga de Victoria.


— Este último fin de semana de verano ha sido la hostia, tía. Lo malo es que ayer estaba fatal, tenía mucha resaca.
— Eres un caso perdido —decía riendo Victoria. Yo decidí pasarlo de forma un poco más modesta. El viernes estuve en casa con Lucas pasando el rato y el sábado y domingo me limité a mentalizarme de que el lunes había instituto, así que me quedé viendo un par de películas y sobre todo, leyendo. 
— ¡Qué muermo eres! —reía en esta ocasión Susana.

Pero la conversación se ve interrumpida cuando, de repente, suena el timbre que marca que deben entrar a clase.

— ¿Ahora tenemos literatura universal, no? —le pregunta la morena a la rubia.
— Sí, eso creo. Es aquí mismo. Pero el profesor aún no ha llegado. ¿Sabes quién nos toca este año?
— Ni idea. Nadie lo sabe. Se rumorea que es uno nuevo y joven. 

Deciden por fin entrar a clase, pero dentro no hay nadie. Conforme pasan los minutos la gran sala comienza a llenarse. Chicos y chicas van tomando asiento como mejor les viene y sin tener en cuenta si está o no el profesor. 

Pasados cinco minutos de clase, deja de entrar gente por la puerta. Sin embargo, el profesor continúa sin aparecer por la sala. 
A los quince minutos, percatándose todos, entra por la puerta un hombre de unos treinta y cinco años, con pelo no muy corto y desarreglado, alto, moreno y con el acompañamiento de una bandolera donde a penas cabe un ordenador portátil. Viste no muy puesto, sólo con una camiseta negra estampada de algún grupo de rock, unos vaqueros y una chaqueta marrón arrugada de más.
Tras entrar apresuradamente, toma asiento en su mesa. Deja la bandolera encima de ésta y, sin siquiera sentarse, se dirige a los alumnos:

— Tendréis que disculpar mi pequeño retraso, he tenido un imprevisto y, sin más remedio, debía solucionarlo antes de venir —dijo con voz muy segura comparada con su vestuario. Soy el profesor Ángel Salazar, vuestro nuevo profesor de literatura universal. 


Los chicos observan con normalidad al nuevo profesor, aunque, por el contrario, las chicas mantienen la mirada fija, con ojos vidriosos y expectantes del atractivo evidente del hombre. La verdad es que se le nota la edad, pero no tiene nada que envidiarle a los jóvenes de veinte años.  Su pelo revuelto y su visible carácter animado le hacen aún más apuesto.


El profesor comienza en breve a dar clase. Casi nadie ha traído los pertinentes libros así que opta por dar una pequeña charla de lo que harán durante el curso y un esquema en la pizarra de lo que deberán traer el próximo día. 


Entre los pocos que no atienden a las palabras que el profesor les dedica está Victoria. Pero no porque no le guste lo que dice, sino porque prefiere estar entretenida admirando el bien parecido cuerpo de Ángel. Sus ojos, azules como el cielo en un día cálido de verano, la deslumbran. No está muy moreno que digamos, sólo el pelo, que tiene un color chocolate precioso. Cuando se da la vuelta, hasta parecen abrírsele todavía más los ojos. 


— ¡Que se te salen de las cuencas! —le susurra Susana. 

— ¿Qué?
— Los ojos, que se te van a salir. Estás empanada, Victoria. ¡Si tampoco está tan bueno!
— Yo no he dicho que lo esté. Estaba absorta en lo que dice, es muy interesante. 
— Ya... —ríe su amiga.

Pasados unos minutos, como indica el reloj del chico de al lado de Victoria, con el que averigua la hora, el timbre está a punto de tocar. El profesor pronuncia unas últimas palabras y después un "hasta el próximo día". Y entonces, toca.

Todos salen disparados del aula sin dejar ningún margen de segundos, pero el profesor permanece sentado. 
Victoria y Susana pasan por la puerta de las últimas, ya que no tienen mucha prisa. La primera de ellas se da cuenta de que Ángel, estando recogiendo sus cosas, se le queda mirando. La observa con atención por el rabillo del ojo sin que la amiga de ella se dé cuenta. Victoria responde igual y, sin siquiera pensarlo, ya está elucubrando sobre lo guapo que es.
Cruzan la puerta y se interrumpe la divagación. Las dos chicas se quedan hablando igual que antes del comienzo de la clase. Pero Victoria no escucha nada, no atiende a nada. Sigue calentándose la cabeza con Ángel, el misterioso profesor del que no sabe nada y, sin embargo, nota que le mira de manera especial. 



viernes, 9 de noviembre de 2012

Recuerdos.

Ciertas cosas en la vida te marcan para siempre. Esos momentos de miedo, de rabia, de ofuscación, de incomprensión, de anhelo, de deseo o excitación, de querer y no poder...
Marcan tus reacciones en futuros momentos y aparecen en tus peores pesadillas. Aquellos momentos en los que el corazón se te encogió en un puño y te dieron ganas de llorar, y probablemente lo hiciste.
Por muchas cosas que ocupen más tarde los lugares importantes en nuestra mente, todos recordamos cuando éramos pequeños y tuvimos mucho miedo, tanto que nos duró días y días.
Pero ya no tenemos temor a esas cosas. Ya no lloras cuando pasan veloces por tu cabeza. Aunque, por el contrario, sí puedes aún notar un minúsculo escalofrío que recorre cada milímetro de tu piel. Guardas ese miedo.
Tus pensamientos quedaron encerrados y la llave se perdió. Quizás porque la mente sustituye los recuerdos antiguos por los más nuevos, prevalece el blanco al negro. Lo cual no significa que éstos no queden. Tal vez, sólo tal vez, porque esa puerta carece de cerradura, nunca hubo llave para dejarlos huir.


jueves, 8 de noviembre de 2012

Primer IMM Vlog.

Pues aquí tenéis el primer IMM Vlog que hago, en contacto podéis suscribiros a mi canal de YouTube.


lunes, 5 de noviembre de 2012

Nueva novela.- Cartas a Victoria.

Os traigo mi segundo relato a publicar, con la siguiente sinopsis:

"Cartas a Victoria" es la historia de una chica llamada Victoria de 17 años que estudia en el I.E.S. Ramón Medina en segundo de bachillerato. Poco a poco se va enamorando de Ángel, su profesor de literatura universal. Lo que no se esperaba, era que él también se fuese a encaprichar con ella. Mientras dedica todo su cuerpo y su alma a ese romance abocado al fracaso, no cae en la cuenta de que su mejor amigo sufre una gran depresión por amarla y sentir no ser correspondido.


domingo, 4 de noviembre de 2012

Comunicado a mis seguidores.

Por causas ajenas a mi voluntad, me veo obligada a dejar a un lado mi novela "Un pájaro con vuelos, un corazón hueco y sangre derramada". Muy a mi pesar, en estos momentos no volveré a publicar sobre este relato y, por consiguiente, he decidido eliminar los anteriores capítulos ya publicados. Os pido disculpas y lamento las molestias. Sin embargo, mi creación literaria no acaba aquí pues tengo más relatos y novelas en mente que añadiré al blog en breve.

Un saludo y un beso a todos.

martes, 30 de octubre de 2012

Su marcha.

Las lágrimas caían raudas y veloces por sus mejillas ya sonrosadas por la hiperventilación. Los sollozos hacían imposible que escuchara nada de lo que había a su alrededor. "¿Qué ha pasado?", se preguntaba entre gritos incansables. 
No era la primera vez que sucedía aquello. E, igualmente, no era la primera vez que ella reaccionaba así.
Los días se hacían largos y nada productivos. Parecía que cada vez que amanecía, un peso recaía sobre su corazón herido. Y, en el transcurso de la mañana, parecía que jamás fuera a caer la noche. El sol permanecía firme antes sus ojos que lo miraban a través de la ventana. Lo mismo hacía por la noche; contemplaba la luna, expectante, esperando que algún milagro decidiese posarse en su vida y le devolviera lo que había perdido. Se encontraba extraviada, sin un norte al que seguir. Pasaban las semanas y continuaba sin motivación alguna. 
Una mañana fue a parar a su puerta una voz femenina que la reclamaba al otro lado. Con desgana y sin esperanza se levantó del sofá, dejó su tila encima de la mesita del comedor y abrió la puerta.

— Buenos días, vecina. Vengo a traerte un poco de pan. Que veo que no sales de casa, ¡te vas a morir de hambre!
— No tengo necesidad de comer últimamente, doña Eulalia, pero muchas gracias por su intención. 
— No hay de qué, querida. Es que he visto que ya no sales como de costumbre a comprar a la tienda de al lado, quise echarte una mano. 
— Gracias de nuevo. Agradezco su visita pero tengo cosas que hacer. Buenos días.

Y, sin más oportunidad de diálogo, sonrió amargamente y cerró la puerta. Cierto es que no le desagradaban las visitas de su vecina, pero en aquel momento se encontraba indispuesta para la más cordial de éstas. 
Hace bastante tiempo que llegó la última carta. Empezó a pensar que ya no llegarían más cartas postales con  el remitente de don Andrés Mendizábal Soria. Aunque ella prefería llamarle simplemente Andrés, su amado. 
Cayó la noche una vez más y se dispuso a cenar. Un chusco de pan y un té fue lo que tomó a modo de comida antes de acostarse. 
Pero, aunque no sabía por qué, sufría algo de insomnio que le impedía siquiera pensar en reposar. Se dispuso entonces a leer, lo que muchas veces le calmaba el alma en situaciones similares. 
"¡Cuán desdichada soy!", pensó. Y cogió un libro de la estantería. Mientras leía podía oír la lluvia caer poco a poco y silenciosamente sobre su ventana, en la calle, en los charcos y los alféizares de las casas de al lado.
Aquel silencio musical le daba qué pensar. Incontables noches pasó junto a su querido marido recostados en  el sillón junto a la estufa de leña con ese mismo temporal. 
Empezó a distraerse del libro y, mirándose la mano derecha, podía ver en su dedo anular su anillo de oro de matrimonio. Comenzó a recordar el día que Andrés le pidió matrimonio. Fue en una cena entre amigos y familiares, de gala. Todos iban arreglados para la ocasión pero ni imaginaban la sorpresa que él le tenía preparada a su novia. Algunos sí tenían constancia por oídas de sus amigos más cercanos. Anillo en la copa de champán y posterior pedida en un brindis al que todos los de la sala fueron llamados.

— Doña Elisabeth Díaz de la Rosa, ¿quieres casarte conmigo?

"¡Qué romántico!", clamaron todos los presentes y la propia muchacha. 
Aquella fue una noche de gozo y regocijo para todos y, sobre todo, memorable. 

Después de rememorar tiempos pasados la añoranza comenzó a invadir de nuevo su mente. Pero algo la distrajo de su nostalgia, alguien parecía estar tirando piedrecitas al cristal del gran ventanal de la casa. ¿Quién será?, pensó. No puede ser, esa figura alta, fornida y bien caracterizada de ser masculina no puede ser él. ¡No puede ser! 
Bajó las escaleras apresuradamente en busca de aquel hombre. Con el cabello revuelto, la cara desgastada, los ojos visiblemente hinchados y en bata y zapatillas, no dudó en abrir el portal sin mayor pausa. 
El hombre de compostura fornida corrió a abrazarla y ella, respondió de la misma forma sin mediar palabra. 

— Amor de mi vida, he vuelto.

Y, después de un largo beso bajo la lluvia, en medio de la calle, a la vista de los vecinos chismosos, se miraron a los ojos contemplándose. Como si comprobaran que el otro realmente está ahí, tan cerca, después de tanto tiempo. 

— ¡Te amo! No vuelvas a marcharte, te lo pido por favor.
— No volverá a suceder tal cosa, lo juro. No me apartaré de tu lado nunca más, Elisabeth.

A la mujer el transcurso de su marcha le había sido muy duro. No era la primera vez. E, igualmente, no era la primera vez que reaccionaba así. Pero para ella, tanto si fueron años, como si fueron meses, el tiempo que pasó sin su marido fue la mayor calamidad que pudo soportar en su vida. 

                                                                             FIN



jueves, 25 de octubre de 2012

♥.

Una novela es un espejo que se pasea por un ancho camino. Tan pronto refleja el azul del cielo ante vuestros ojos como el lodo de los barrizales que hay en el camino. ¡Y el hombre que lleva el espejo en su mochila será acusado por ustedes de ser inmoral! Más justo sería acusar al largo camino donde está el barrizal y, más aún, al inspector de caminos que deja el agua estancarse y permite que se formen los barrizales. 
                                                                                                                                 STENDHAL
Rojo y negro

     

martes, 23 de octubre de 2012

Te fuiste.

Te marchaste de mi lado como ráfaga de viento que pasa, te da un momento de fresco y después huye de permanecer quieta.
Me dejaste sin nada, me quedaron sólo nuestros momentos, tus promesas, tus engaños y la eterna desilusión por la rapidez de tu marcha. Eso fue lo único que le quedó a mi corazón para seguir latiendo, aunque nunca volvió a hacerlo como antes... No a ese compás musical que le daba vida a todo mi ser. ¿Por qué no supiste mantener aquello que empezaste? No lo comprendo. Nunca lo comprenderé.
Si tú respirabas, yo respiraba. Si tú llorabas, yo lloraba. Si tú vivías, yo vivía.
Y ahora, ¿qué es mi vida sin ti?

viernes, 14 de septiembre de 2012

Un pájaro con vuelos, un corazón hueco y sangre derramada. SINOPSIS.

Como os prometí, aquí está la sorpresa del blog: ¡VUELVE LA NOVELA "UN PÁJARO CON VUELOS, UN CORAZÓN HUECO Y SANGRE DERRAMADA"!
Como sabéis, dejé la novela aparcada e hice un comunicado de por qué eliminé los capítulos publicados y, así mismo, la sinopsis. No fue por propia voluntad y, ahora que puedo, la vuelvo a publicar y espero que os guste. Así que, para comenzar, aquí tenéis la sinopsis tal cual:

"Un pájaro con vuelos, un corazón hueco y sangre derramada" es la historia de Verónica, una chica de a penas diecisiete años que está enamorada de Alberto, un universitario de veintidós años al que admira y es su amor platónico.
La historia cambia cuando tras varios meses de estar en la cuerda floja para acabar juntos, él se marcha con otra. Verónica decide dar un vuelco a su vida y se fijará en Miguel, un muchacho de diecinueve años que muestra un gran interés por ella.
Sin a penas pasar el tiempo, se encontrará indecisa cuando Alberto vuelva en su busca.


martes, 11 de septiembre de 2012

We are young.~


No pases cada día sin reírte una vez más, sin hacer otra locura más. Ningún fin de semana sin hacer una fiesta, tú sólo o acompañado. Que no se te vea ni un sólo día, ni uno, sin poner música en tu móvil o reproductor, emocionándote, bailando, cantando y pasándolo bien. Porque es tu día, uno de esos 365 que hay cada año que son tuyos, todos íntegramente. Así que disfrútalos, porque el mundo es tuyo, cómetelo, o un pastel de tu sabor favorito si lo prefieres. Sal y comparte esos momentos con tus amigos, esos de verdad que no sólo están cuando regalas algo o necesitan ellos de tu ayuda. Besa, abraza, quiere de verdad, a esa persona que te encanta y vuelve loco, sea amor de verano o sea para todo el año. Sobre todo vive, vive tu explosión de colores y diversión. Disfruta, porque eres joven, y eso, no dura eternamente.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Tangos de la vida V. (Primera colección)

Y ven y abrázame,
que sin ti me he perdido;

Ven, quiéreme, 
a veces la soledad no termina;

A cada paso que doy
sólo tengo un pensamiento;

¿Qué me dices?
Esta noche nos encontramos,
bailamos, jugamos;

Y esa estrella nos unió:
nuevo comienzo;

Al sereno lago vienen los pájaros,
sólo los de negras plumas,
a ver si pescan en los claros;

Ven, ¿dónde estás?
No me esperes, 
espera a mi corazón;

Te quiere, no lo sabe, 
dale, por favor, tu perdón;

Me sellen las cruces, 
que soy de tu destino,
y tú, aún del fin, no lo sabes;





martes, 21 de agosto de 2012

Sobran las palabras.~

Ya caída la noche, "Parque de los patos" en el centro de ese pueblo llamado San Pedro del Pinatar. Un banco de esos modernos en forma de cono, con luz amarilla para iluminar, en una parte oscura y cobijada del parque. Un cielo encuadrado en árboles precioso, sin estrellas vislumbrables, pero precioso.
Esa noche después de un día duro por motivos diferentes: trabajo, estudios, peleas matutinas... Todo parecía ahora invisible, todo desvanecido por aquel momento de paz y tranquilidad entre caricias y besos interminables. Nosotros; tú, yo y nada ni nadie más. Fue entonces cuando entre una poco significativa charla de las infancias bien diferenciadas, comenzó a sonar una canción. Aunque sólo sonaba el instrumental, la letra no tardó en presentarse en nuestras mentes.
Era yo quien hablaba, ajena a los sonidos que emitía el fuerte equipo de música del parque. Tú me cortaste: "Escucha, cariño."
Y tardé pocos segundos en reconocer la preciosa melodía...
El estribillo danzaba en mi cabeza mientras, abrazados como si de nuestro último minuto en la tierra se tratase, nos besábamos apasionadamente, dándonos cuenta de lo mucho que nos queríamos. 
“Quand il me prend dans ses bras, 
Il me parle tout bas;
Je vois la vie en rose.
Il me dit des mots d'amour, 
Des mots de tous les jours;
Et ça me fait quelque chose.
Il est entré dans mon cœur, 
Une part de bonheur;
Dont je connais la cause.
C'est lui pour moi, 
Moi pour lui dans la vie;
Il me l'a dit, l'a juré 
Pour la vie. 
Et dès que je l'aperçois,
Alors je sens en moi
Mon cœur qui bat... ”





martes, 24 de julio de 2012

Tangos de la vida IV. (Primera colección)

Pura, blanca,
la conociste,
de rosas rodeada.
Refugiada del hastío 
y los vientos tempestuosos;
por sus alas blancas
y total inocencia.
Y si vienen los caballos,
y si vienen los tambores,
sí vienen a pintar sus ropas y sus ojos
de rojos colores.
Sólo una sombra 
que le quitó su alma,
y ahora tú persigues
pero no hayas. 
Que una vez el blancor fue almidonado,
ya  no será blanco.
Y la viste, 
y la quisiste en tu vida, 
para curar sus heridas siempre.
Tus labios son los que busca,
pero no los que recuerda.
Y aún sangra, ¡quiérela!
Porque poco a poco te anhela.



martes, 5 de junio de 2012

Tangos de la vida III. (Primera colección)

Vuelve, 
que vuelva tu recuerdo.

Que vuelva la música
que oía cuando te sentía.

Que vuelvan las mariposas 
que se posaban en mis flores.

Vuelve, voz cálida 
que ilumina mi alma.

Florezcan las hojas de verde pino,
se derrita la nieve del hastío.

No dejes que vuelvan los pájaros, 
¡no dejes que me lleven sin ti!

Y, ¿por qué?
Las aguas se desbordan,
¡llueve y truena por tu ausencia sin fin!



jueves, 31 de mayo de 2012

Tangos de la vida II. (Primera colección)


Tu realidad, tu mundo.

Grítaselo a la inocencia, 
de niños sin inquietudes.

Grítaselo a los cinco vientos,
más allá del universo.

Grítaselo a tus hermanos de distinta sangre,
aquellos que te quieren sin malas intenciones.

Grítaselo a las flores,
cariño natural, expresión del amor.

Grítaselo a la mañana, 
que está enamorada de la noche.

A los ojos y a las lenguas que vagan por las calles,
mal miran y mal hablan.

Pero todo se lo lleva el viento, 
si acaso oímos algo.

Ven, grítalo, 
las estrellas te observan para guíar el destino.
Que te anhelo, te espero.

Y tú, grítalo;
Grítalo que me quieres.


viernes, 18 de mayo de 2012

Tangos de la vida I. (Primera colección)



El cielo sube,
Almas descansan;
La tierra baja,
Encerradas allí estaban;

Los ríos, esos caminos,
el agua nos conduce.


Un pequeño mundo,
A la vez inmenso;

En la mañana florece,
Decae en la noche;


Que el perdón, yo lo sé,
sólo con el olvido se consigue.




martes, 8 de mayo de 2012

Aquel "yo te esperaré".♥

Yo creía en aquella frase... creía en aquellas palabras y aquellos momentos. Incluso en aquella canción. 
Bajo la premisa de aguantar y esperar se me fueron los meses como si nada. Y con la tontería, cuatro meses pasaron este pasado 4 de mayo. Puse todo lo que podía por mi parte y con cada empeño y buen hacer mío, tú me dabas un disgusto o una mentira. 
Si yo dirigiese todo lo que hago, probablemente habría tardado mucho más en dar estos pasos hacia adelante en mi vida y hacia atrás en lo nuestro... Porque como con las drogas, uno no se da cuenta del daño que se hace hasta que se desintoxica, y eso, uno no lo puede hacer solo.
Gracias por el tiempo a tu lado y por haberme enseñado que querer a una persona no es tanto lo que yo sabía sentir antes, sino más bien lo que tú me has hecho sentir, y no tanto lo que me has demostrado que tú puedes amar. Lo lamentaré siempre y hay ciertas cosas que nunca podré olvidar. 
Y, ¿quién te dice que esto es el fin? No soy yo, yo sólo pongo un punto y a parte. 
Siento que no fueses capaz de hacer las cosas bien en su momento, si lo hubieses hecho, te aseguro que nunca me hubiese ido de tu lado. 
Sé que después de los últimos momentos habrá un tiempo en el que no querrás saber nada de mí... Tu enfado, aunque sepas que es culpa tuya, podrá con lo que sientes, porque a pesar de todo, sé que te importo. 
Espero que sepas entenderme, aunque yo no te entienda a ti; y siempre crea que debí pensar que yo te esperaría.




martes, 6 de marzo de 2012

Todo tiene un límite.

A veces la persona a quien más quieres, es por quien más sufres. 
Contigo, puedo llorar de alegría y de tristeza. Puedo sentirme la chica más afortunada del mundo por tenerte a mi lado o puedo sentirme la cosa más insignificante de este planeta sólo por cómo me tratas en ciertos momentos. Por pensar en el "¿qué soy para ti?" puedo levantarme un día con la más amplia sonrisa e inigualable brillo en los ojos y acostarme llenando de lágrimas la almohada, o bien al revés. 
Pregúntalo todas las veces que quieras, la respuesta seguirá siendo que te quiero... Aunque todos tenemos un tiempo de aguante, un tiempo hasta que reventamos de rabia y de nuestra boca sale la palabra "basta".
Atento a mis palabras, son las de una chica que te quiere pero que se desespera. Que ríe contigo y llora por ti. Que te espera cada día, pero que algún día se cansará.



sábado, 25 de febrero de 2012

Una razón para sonreír y otra para llorar, por haberte conocido.

Y dime qué hago... Voy a coger todos los momentos, los besos, las caricias, las risas, las intimidades; voy a meterlas en un cajón para no recordarlas.
Recuerdo que una vez me preguntaste si alguna vez había sufrido por un chico, yo te respondí claramente "más de una vez" y creí haber visto algo, algo diferente, cuando me dijiste que mi búsqueda se había acabado... Con lo que me demostraste en las semanas siguientes sólo conseguiste convencerme más de esa idea tan imperfecta pero tan perfecta para mí. 
Quizás todo eran mentiras, quizás no. Pero lo que está claro es que tanto no soy en tu vida, tanto no soy para ti, como para hacer cualquier cosa; cualquier cosa de la que yo sería capaz por ti.
Nunca lograré entender por qué jugar conmigo así, por qué enseñarme a depender de ti para luego llegar a esto... Es como quien le da una droga a otra persona durante meses, y luego se la quita para que sufra lo que es ser adicto a algo, depender de ello, y no tenerlo.
Quiero creer que si dejo pasar el tiempo todo cambiará y se arreglará, que me devolverás esas cosas nuestras que guardé en el cajón para no echarte de menos. 
En algún momento de este tiempo me dijiste que no querías estropear las cosas, que te importaba de verdad. Me gustaría pensar que era así, que lo decías de verdad..., y sobre todo que aún sigue siendo así. 
Hoy por hoy, no creo en tus "te quiero", y no volverás a oír uno de mis labios porque los tuyos no son sinceros. 
¿Recuerdas lo que hablábamos sobre el verano? ¿Recuerdas lo que decías que pasaría en verano? No querría que nadie ocupase tu lugar. 
Y soy tonta, lo sé, por seguir pensando igual. Porque aunque esté muy enfadada contigo por todo, por hacerme pasar esta historia, lo que siento no ha cambiado...
Una razón para sonreír y otra para llorar, cada día, por haberte conocido.




martes, 14 de febrero de 2012

In love and alone in Valentine's day.

Así es, pasaré sola San Valentín, pero no porque quiera, ni porque no tenga con quién hacerlo... Sino más bien porque con quien me gustaría pasarlo no puedo. ¿Y qué puedo pensar al respecto? Que me da igual. Soy perfectamente capaz de pasar un sólo día llamado "día de los enamorados" sin compañía, ya que, por si se nos olvida, es un día de semana como otro cualquiera. Y de hecho, si desesperada estuviese por pasar un día como hoy, tan señalado en verdad por la cantidad de ingresos que genera a los comercios, no tendría mayor dificultad que estar con cualquiera, regalándome caricias y besos sin sentimiento. Ciertamente prefiero pasarlo sola, en casa ya que es simplemente martes este año, y con el mayor pasatiempo de hablar contigo y escuchar esas canciones que me hacen pensar en ti. ¿Algún inconveniente o posible mejora? Yo diría que no. Además, gran parte de mi tiempo de soñar despierta se destinará a esperar el día de mañana, en el que, o al menos eso espero, te veré. Todo esto tiene a penas un puntito de angustia... Y es que no es tanto por el hecho del señalado día de San Valentín no tener a nadie, sino más bien porque llegado este día no pueda decir que tengo algo que celebrar... Que se celebra el día de las parejas, de la felicidad que comparten; yo no puedo presumir de tener una felicidad compartida en pareja con él, y quizás eso, sea lo que me da un poco de rabia. En resumen y en concreto, de momento soy feliz y tengo muy claro que te quiero. Hoy por hoy y de momento, me basta con saber eso.

martes, 7 de febrero de 2012

Sólo sé que te amo.♥

A veces creo ser estúpida, por no anhelar otros labios que no sean los tuyos. Que da igual quien se plante delante mía y me diga "te quiero", si no eres tú. Las caricias, no son agradables si no son tuyas. Prefiero estar sola, aguardando tu presencia... que con cualquiera ocupando el lugar que te pertenece. La tentación de tenerte conmigo es peor que la de un pirómano con un mechero a su alcance. Que no encuentro palabras para describir lo que siento por ti... ¿Cabría decir que te quiero? Posiblemente no sea bastante. Sólo me queda decir que si así no fuese, tiempo no me ha faltado para pasar de todo. Quiero que todo cambie, para ello a penas falta un paso, pero nunca se termina de dar. Pero lo sé, sé que de algún modo te tengo, pese a que no puedo decir que seas "mío". Continuamente me pregunto "¿quién me mandaría a mí?", o mejor dicho, "¿quién te mandaría a ti?"... No lo sé, pero eso ha dejado de importarme. Voy a limitarme a aprovechar lo que tengo y a disfrutar de ello. Porque aunque en ocasiones me duela, has llegado a ser mucho en mi vida.

viernes, 27 de enero de 2012

♥.

Por esos momentos en los que me vienes a la mente, tu voz, tus besos, el olor que desprende tu piel, y recuerdo extrañarte más que al aire cuando no respiro... Ilusa de mí al creer que podía vivir momentos únicos contigo y luego decirles adiós. Que podía contemplar tu mirada durante un tiempo incalculable y luego no extrañarla. Si creía que podía desprenderme de aquellas charlas interminables al teléfono, de los abrazos con olor a "Pacha Ibiza", de los besos con sabor a ti, fui una idiota. Sabía perfectamente que en el instante en que te marchases, mi mundo se iría abajo. Y sé que no te has ido, que sólo se ha ido una parte de lo que somos, o éramos... No por ello duele menos. Por desgracia, no me lo esperaba, quizás por eso sólo he podido encerrarme en mí misma durante este tiempo, hasta llegar al punto de decir "paso". Decir que mi vida va a continuar aunque no seas mío, aunque no estés a mi lado, y no por ello dejaré de pensar en ti y de ser lo que empezamos siendo: amigos. Hasta que llegue ese momento del que hablaste, cuando todo se calme, cuando las cosas cambien. Ese momento en el que vuelvas, y espero que para entonces, pueda seguir diciendo que te quiero.

domingo, 22 de enero de 2012

#

Sin siquiera ganas de escribir... Ni de decir lo que pienso, lo que siento. Puedo preguntarme el porqué, y no obtener respuesta. No, no quieras saber lo que es que se te inunde en corazón, que se te ahogue el alma y no poder respirar. Las historias no se repiten, pero sí ese sentimiento. Paso de escribir, paso de darle vueltas al porqué. Prefiero dejar que el agua corra por donde deba correr, y si para ello he de caer en el camino, pues caeré.

domingo, 15 de enero de 2012

¿Para qué mentir?

Me gustaría ir a tu lado, abrazarte y no soltarte. Tenerte tan cerca que se pueda decir que somos uno. Me gustaría que esos números llamados distancia se evaporaran quedando solo tú y yo, juntos, lo más lejos posible, pero a tu lado. Poder verte sonreír cada mañana o llorar en los malos momentos. Querría poder tocarte en estos instantes. Querría que fueras mío y solo mío. Que todos esos sueños se hicieran realidad. Que aparecieras de repente en mi vida, pero que no te fueras de ella. Que esa vida, la cual era mía, sea nuestra, ahora y siempre. Querría que me dijeras al oído que me amas a mí y solo a a mí. Querría que tu mirada fuera el motivo de mi sonrisa. Poder ir de la mano por la calle y besarte delante de la mirada de todo el mundo. Querría que mi vida sea ese sueño perfecto. ¿Pero, sabéis lo que realmente quiero? A él. A su forma de hablar y de mandarme a callar. A su forma de dejarme sin palabras con una sola mirada. A su sonrisa perfecta que podría mirar incluso durante un día entero. Su forma de decirme que un día se plantará a mi lado, me abrazará fuerte y dirá que soy suya, que me llevará lejos con él. A su forma de formar lentamente una sonrisa en mi cara. Se podría decir que lo quiero, pero eso es muy poco. Soy adicta a él. A su forma de mirar, de besar, de decir "te amo" en el momento justo. A su forma de ser cuando está conmigo. A mi forma de ser cuando hablo de él. Definitivamente me gustaría estar a su lado cada segundo de mi vida, querría no separarme nunca de él y soy adicta a quererle.



martes, 10 de enero de 2012

Poco a poco.

Con cada mirada, con cada palabra, con cada beso... Cada vez tengo más miedo. Con cada tontería y con cada sonrisa tonta que me sacas. Con cada noche que a penas duermo por pensar en ti, y con cada minuto que paso hablando de ti o contigo. Ese miedo que me da al imaginar los momentos a tu lado, y al recordar los vividos. Al pensar que el único capaz de alegrarme irracionalmente seas tú. Que seas la única voz que cuando suena el teléfono espere oír... El haber encontrado la imperfección perfecta para mí, y saber, que piensas igual. Sólo espero el día en que sepa que esto sea para siempre... Saber que cada día de mi vida, vas a seguir haciéndome sonreír, que vas a seguir dándome a conocer quién eres. Y sí, tengo miedo, más del que demuestro... Porque empiezo a creer que te quiero.